Reseña de la presentación de
El escritor Alejandro Morandini se refirió al libro Del otro lado del espejo, como un libro de “pasajes”, haciendo referencia al mismo como, “una literatura que da cuenta de un desplazamiento por un territorio motivado por la situación política”, de este modo caracterizó el trabajo de Federico Lanusse, como un ensayo testimonial que se adscribe a cierta tradición literaria de la región fronteriza entre Argentina y Bolivia. Haciendo referencia a su conferencia pronunciada en la ciudad de Cochabamba en octubre de 2008, ofreció un sucinto repaso por los precursores que vertebraron lo que denominó como “región literaria”.
La función de la frontera en la formación de una narrativa fue otro de los conceptos abordados por Morandini a la hora de definir la importancia que constituye la aparición de Del otro lado del espejo, “un territorio para cobrar significación debe ser atravesado por la palabra, esta debe ser transmitida de generación en generación y nombrar la pertenencia afectiva”.
Su exposición resumió vida y obra de importantes escritores que sufrieron la impronta de la política y la violencia que los llevó a su desplazamiento por el norte grande argentino y el territorio boliviano. Entre las figuras destacadas, “aquellos que construyeron la patria verbal”, surgieron los nombres de Juana Manuela Gorriti; Gabriel René-Moreno; Bartolomé Mitre; Felipe Varela; Ricardo Jaime Freyre; el historiador potosino Armando Alba; el poeta y ensayista Roberto Echazú; el indio Juan Maita, lugarteniente de Juana Azurduy de Padilla; Ernesto Guevara; Augusto Céspedes, quien operó desde la ciudad fronteriza de
El nombre de Quiroga Santa Cruz, trajo la siguiente reflexión: “No quería dejar de mencionar a este cochabambino que urgido por cuestiones políticas se refugia en Buenos Aires y allí escribe. Santa Cruz es el autor de “Los deshabitados”, los deshabitados son, por supuesto, la clase media boliviana que queda “deshabitada” luego de
Pedro González, director del periódico cultural “Claves”, que se edita en al ciudad de Salta desde hace más de 15 años, se disculpó por sus palabras ya que ha sido víctima, según sus dichos, “de una doble trampa: primero me solicitaron que escribiera el prólogo al libro de Federico, y ahora me obligan a presentarlo”. “Soy un hombre del litoral y para mayor culpa, un hombre del puerto”. Recordó sus vínculos con los que fueron los movimientos nacionales y populares en la nación boliviana y su militancia revolucionaria por la unidad de Latinoamérica. Igualmente hizo hincapié en los lazos históricos que nos unen con el hermano país. Expresó: “no quiero dar una lección de historia sino dar cuenta de mi amor y respeto por el pueblo boliviano”.
“La figura de Evo Morales es emblemática, va más allá de lo que él puede significar como presidente de Bolivia, significa por un lado la incorporación de los movimientos sociales a la acción política directa, por el otro, el reconocimiento del indígena como parte fundamental e integrante de la nación boliviana”. Luego se refirió a las legitimidades simbólicas de las que estuvo investida la asunción de Evo Morales al poder: “En Tiahuanacu frente a los antiguos dioses y los ancestros; en
“El libro que ustedes van a leer es una biografía apasionada del campesino boliviano, una muestra de cómo un estigma, como puede ser la hoja de coca, puede transformarse en un instrumento de libertad y una muestra de cómo se puede construir en América un estado plurinacional sin caer en extremismos vacíos ni utópicos sino, paso a paso en la realidad”. Señalando que el libro de Lanusse, es un testimonio de integración latinoamericana y un trabajo, “dónde trasunta el amor en cada una de sus páginas”.
Para Federico Lanusse, su libro trata de una explicación que quiso darse sobre lo que comenzaba a ocurrir en Bolivia alrededor de la hoja de coca. “Alrededor de la hoja de coca se gestó un cambio importante para Bolivia y, sobretodo, para la subjetividad de los que habitan Bolivia”. Se refirió a la hoja de coca cómo un símbolo y recordó que su inquietud nació de una breve reseña periodística que daba cuenta de un partido político nacido alrededor de esta planta y que este hecho lo impulsó a estudiar de cerca el fenómeno. “El gran protagonista de este libro no es la figura de Evo Morales, quizás sea la personificación de toda una situación, pero el protagonista es el campesino boliviano que cultiva la hoja de coca, es él quién representa lo más profundo de la sociedad boliviana”.
Sostiene Lanusse, que el campesino boliviano tiene características diferentes a la del peón rural argentino y a su situación de asalariado, y reivindica la dignidad del campesino boliviano y de su vínculo ancestral con la tierra que trabaja. “Ese vínculo le ha permitido la supervivencia ante los muchos embates de la modernidad agresiva y hegemónica”.
Destacó la importancia de la hoja de coca no sólo como un sistema simbólico y cultural para la inmensa mayoría del pueblo boliviano, deteniéndose en la producción de coca y en sus significaciones. “Yo tengo una posición tomada sobre este tema, no creo en la objetividad periodística, creo en la investigación periodística. El libro contiene numerosas posiciones sobre este tema, no todas son a favor de Evo Morales, el MAS o el cultivo de la hoja de coca. Hay distintas miradas sobre este tema, como es lógico que las haya”.
Señaló que este momento es un ascenso de los sectores mayoritarios de Bolivia que se han visto durante años segregados por su condición de indios y que ahora les toca revertir esa situación que otros no supieron resolver en integración y unidad del pueblo. “Hay sectores que se han enfrentado violentamente a esta nueva situación, en el país más pobre de América Latina donde tiene que haber un cambio. Esto no es panfletarismo, esto es democracia y si la democracia no integra a los pueblos y no brinda igualdad de oportunidades para todos no se puede llamar de ninguna manera democracia”. Al finalizar señaló “Lo que ha ocurrido en Bolivia es un hecho histórico, ha habido el cambio de un sector dirigente por otro sector dirigente más representativo de las grandes mayorías populares de Bolivia. Esto no quiere decir que haya un regreso al indigenismo, que volvemos al siglo XVII, creo que Bolivia está buscando ingresar a la modernidad con su propias características y esto es lo más valioso de este proceso, es un intento de incorporar a Bolivia al mundo desarrollado. Tiene 180 años por delante para intentarlo. Digamos que los mismos 180 años que malgastó la dirigencia que ostentó el poder, hasta este nuevo proceso, sólo para beneficio propio”.
Finalmente, la Cónsul de Bolivia en Salta, Ingrid Zabala, luego de agradecer la invitación, agregó:"Cuando llegué a Salta en agosto del año 2008, el presidente Evo Morales había sido ratificado en el referendum revocatorio con 67.4 % de la votación. Sin embargo, al poco tiempo se dieron enfrentamientos nefastos de sectores radicales que se negaban a reconocer esta rotunda victoria, y aquí, en Salta me tocó enfrentar la difusión de una imagen de una Bolivia al borde del abismo. En este contexto estuve en intenso contacto con los medios de prensa y fue que leí por primera vez los artículos de Federico Lanusse sobre mi patria. Con su pluma aguda analizaba la situación. Me llamó poderosamente la atención la pertinencia de su enfoque.
Cuando una grata casualidad del destino nos reunió en una casa editorial le manifesté que siempre quise conocerlo y que me alegraba mucho poder cumplir esta tarea pendiente. Es verdad, conocer a este periodista que se tomó el tiempo y capacidad intelectual para echar una mirada a una realidad que, como señala es a ratos inasible, es conocer a todo un personaje. La primera pregunta que le hice ¿cómo fue que te interesaste por ese movimiento cocalero de Bolivia? Me contó de aquel instante de curiosidad y confluencia creadora que embargaron su corazón y lo motivaron a iniciar una jornada viajera de hace ya tantos años. Al escuchar esta anécdota de aquella mañana salteña del invierno del 2002, tan bien narrada en el libro, sentí su empatía y apasionamiento por la realidad boliviana y junto a su olfato periodístico una gran sensibilidad por desentrañar el núcleo del cambio, de cómo se constituyó el movimiento cocalero boliviano. Percibí además la fuerza del inconforme que es la que también motiva a los filósofos, que buscan responder quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos. ¿A dónde va este movimiento cocalero, y cuál es el mago que los guía, ¿cómo es, cuál es su destino y de paso… El nuestro... De ahí es que no es gratuito que Federico Lanusse quiera mirar del otro lado del espejo.
La lectura de su obra ha sido para mi un deleite por varios motivos, en primer lugar por razones laborales estuve ausente de Bolivia esos años y en segundo lugar, como muchos compatriotas paceños, no conozco el chapare.
He notado el esmero y dedicación que le dado a su trabajo dotándolo de toda la información veráz que hace a una investigación de esta magnitud. Ha viajado sin descanso ha entrevistado tanto a connotados intelectuales y políticos, como a representantes de gremios sindicales, movimientos campesinos, funcionarios de gobierno y también al pueblo, al muchacho de 15 años, a la señora dueña de la tienda. Se ha munido de información histórica y estadística que contribuyen a redondear con maestría esta investigación, sin dejar de lado, como buen periodista, consignar dos visiones: las que están a favor y las que están en contra.
Esta mirada sincera, pertinente, no exenta de simpatías o prejuicios como él mismo señala, describe con gran precisión muchas cosas que yo de tanto verlas ya ni las racionalizaba… lo han llevado a adentrarse en la tierra de Evo Morales y contribuir valiosamente a la historia del movimiento cocalero. Haciendo asible lo inasible, retratando varias cosas al mismo tiempo. Su labor no ha estado exenta de peligros, pues hasta fue asaltado y todo…
Por todo ello la lectura de este ensayo para mi ha sido como auto-reconocerme. Leer mi historia reciente y reflexionar nuevamente sobre la trascendencia histórica de este movimiento que ha luchado por su destino a sangre y fuego.
La mirada aguda de Federico Lanusse me ha motivado muchas preguntas y despertado varias inquietudes, la primera es conocer el chapare. Lo invito a Federico a volver y seguir investigando ahora que las recientes transformaciones vividas y la reelección del presidente Evo Morales, impactarán no solamente a la sociedad boliviana, sino a la historia de nuestro continente latinoamericano.
Muchas gracias"
